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CUANDO TE PONGO EN LA BOCA UN SENO/ Salomón Borrasca

Cuando le haces poses al espejo
con tu pequeña minifalda roja
me le acerco y tu te sonrojas
porque te pongo en la boca un seno.

No te me asustes es tan solo un juego
me unté en los labios brillo escarlata.
deja que caiga tu hermoso pelo
sobre la parte que suplica tu agua.

Quita mis pantis porque ya me mojo
este es el néctar que botó la rosa
y en este juego de las mariposas
yo hago las veces de esposo y esposa.

SALOMÓN BORRASCA




LABIOS DE SEDA / Salomón Borrasca


Busco el olor de unos labios
que extraviaron mis deseos,
eran pálidos, labios de seda,
silvestres como palmichas
y tímidos como pájaros.
Varias noches los tuve cerca,
tan cerca que pude olerlos
olían a sándalo,
mi lengua hambrienta
se los bebió bajo las albas
eran salvajes como ella,
eran vampiros en mi vagina
que con mis mieles se alimentaban,
perversos como las calles que recorría
y las esquinas en que se me desnudaba.
Labios de seda,
labios furtivos,
que extraviaron mis deseos.
Salomòn Borrasca



LUNA EN LLAMAS / Salomón Borrasca

La luna está envuelta en una llama roja,
bostezas y me erizo al percibir tu hálito,
tus senos lucen frescos como helechos en la madrugada,
paso mi lengua por tu espalda,
chispeante desierto
e inhalo tu vapor salobre,
lamo tu labio herido en la furia de los mentones
y recuerdo algunos vinos.
La luna sigue en llamas,
violento tus pieles
y eyaculo en tu luna
un gran chorro de fuego.




LA NOCHE DE LOS DESEOS / Salomón Borrasca


Esta noche será larga,
el olor de la calle me seduce,
saco las manos por la ventana
y la lluvia las moja.
Hay noches que miro la avenida
y siento que mis carnes vibran
al ritmo de las luces,
tengo tentaciones, deseos indescifrables,
ganas de fumarme un cigarrillo,
ansias de amanecerme en la calle,
ganas de bañar mi cuerpo en vaselina
para hacer muchas cosas prohibidas
entre las sombras de la madrugada,
tengo ganas de desbordarme.

Salomón Borrasca


VAGINAS ARDIENTES / Salomón Borrasca

Necesito de ti porque despiertas
el volcán que en mi piel había dormido
porque clavas tu lengua con violencia
como un huracán enfurecido.

Necesito de ti porque eres bella
porque ríes cuando es ruda mi suerte
por tu lengua delgada que es muy diestra
por tus dedos sedosos tan ardientes.

Necesito de ti loba salvaje
de tu modo de amar tan primitivo,
necesito de ti como el paisaje
necesita de el viento y el rocío.

Salomón Borrasc


Lésbica / Salomón Borrasca


Deja caer tus senos en mis senos,
que nuestros pubis, mojados caracoles,
en un ritual de desagravio a Lesbos,
ebrios de éxtasis tan tiernos se fusionen.

Al resbalar tus yemas oh Sirena
mi humedal fluvioso se erosiona,
como una alud de alondras y violetas
tu cabellera mi cuerpo aprisiona.

En ese rito, proscrita mariposa
en que te entrego mis mieses de doncella
las hadas que son tan pudorosas
nos cubren con sábanas de seda.

Salomón Borrasca


EN EL MUELLE DE TUS CARNES / Salomón Borrasca

Naufragué como un barco en tus caderas,
condenada al exilio de tu cuerpo,
resbalé por tu piel color canela
que exhalaba fragancias en el viento.

Al bajar al canal de tu cintura
vi la sed de tus labios lujurientos,
yo bañé con sudor tu piel desnuda
y quemaste mis senos con tu aliento.

Me dormí en tu playa de quimeras,
el ocaso pintó de gris la tarde,
sepultamos las piernas en la arena
ante el juego de estrellas en el aire.
Salomón Borrasca.


BIOGRAFÍA DE SALOMÓN BORRASCA


Soy lesbiana y puta desde que tengo uso de razón, me gano el café de cada día en los tétricos hostales de la perdición. Me he debatido en duelos napoleónicos con amantes feroces en los catres de las casas de cita de los barrios olvidados, abro las patas en cualquier poste o cañada. Les deseo la muerte a los que me elogian y larga vida a los que me vituperan. Aprendí a sumar contando granos de maíz, amo la estirpe de los poetas malditos y vivo muy apenada con Dios por ser atea.



Manuel Pla Martí mapla.lectyo.com
SALOMON BORRASCA
Misterio de una vida
¿Es Salomón Borrasca, hombre?, ¿es mujer? El misterio acompaña a ese ser que ha aportado al arte poético versos de cierta calidad, no todo el mundo coincide, dentro de la línea erótico-lesbiana que oscila entre lo romántico y lo sórdido. ¿Habrá nacido en Chile, en Argentina, en México, en Colombia? ¿Habrá nacido en Haití y vive en la actualidad en Palmira, Colombia? Nadie lo sabe. Sobre su vida se ha creado una nube secreta que todo lo difumina, alimentada por él o por ella misma. Todo es oscuridad y misterio, pero quedan algunos poemas, de los cuales alguien opina se avergüenza, que dan fe de su existencia. Se afirma por ahí que es una dama de avanzada edad que firma sus poemas con seudónimo masculino, que nació en Haití y en la actualidad administra un bar de mujeres tristes y vende camándulas a la entrada de un cementerio de Palmira. No se sabe, pero sus poemas existen y tal vez sea lo único cierto en su vida. Es de Chile, asegura un inquieto chileno, basándose en sus propios versos. Sus trazos para mantenerse en la clandestinidad, dice, no han sido tan perfectos. En su poema "Santiago Querido", dice textualmente "Recuerdo Santiago el ultimo invierno/ en que por tus calles de asfalto ambulé/ buscando en las alas rasgadas del viento/ el eco de un beso que doró mi piel"
EL SECRETO QUE NO REVELARÉ / Salomón Borrasca
Si estuviera a mi lado no podría
repetirte las frases que marqué
en la hoja cuarteada de ese libro
en que se ha convertido mi pared.
Si leyeras las cosas que te escribo
en las cartas que nunca te enviaré
y en el diario que sirve de testigo
del secreto que no te revelé.
Si algún día volvieras a mi lado
sonreiría sirviéndote un café
yo sabría el dolor disimularlo
pues contarte el secreto para qué..



Salomón Borrasca - ficción y realidad de la poesía lesbiana

Enviado por Literatura Diversa



Salomón Borrasca - Monografias.com

Salomón Borrasca
Ficción y realidad de la poesía lesbiana

Monografias.com

UN SITIO WEB DIO A CONOCER RECIENTEMENTE ESTA FOTO DONDE ASEVERA QUE LA DEL MANTO Y LA MOCHILA ES SALOMÓN BORRASCA Y LA OTRA ES SU AMANTE..

INICIO ESTA INVESTIGACIÓN SOBRE LA POETISA SALOMÓN BORRASCA, ADVIRTIENDO QUE LOS POCOS DATOS BIOGRÁFICOS QUE PRESENTO UTILIZANDO FUENTES DEL TALANTE DEL EXCÉLSIOR DE MÉXICO Y EL TIEMPO DE COLOMBIA, NO SON CONFIABLES, EN EL PRIMERO EL RECONOCIDO PERIODISTA JÓSÉ CÁRDENAS LA UBICA EN ACAPULCO Y EL SEGUNDO LA RELACIONAN CON COLOMBIA, VEAMOS EL PRIMERO Y LUEGO VAMOS A OTRAS FUENTES QUE LA UBICAN EN HAITÍ.

EN LA SIGUIENTE COLUMNA DE OPINIÓN EL RECONOCIDO PERIODISTA MEXICANO JOSÉ CÁRDENAS, LA UBICA EN ACAPULCO

Acuérdate de Acapulco. Artículo José Cárdenas / Excélsior


17 de Octubre, 2011

El bello puerto es rehén de Los Pelones, Los Zetas, La Familia Michoacana, el CPS, Los Guerreros… Los herederos de los Beltrán Leyva, La Barbie...

Monografias.com

Esta noche en Acapulco está demasiado fría y la luz de los faroles no alcanza a iluminar… Salomón BorrascaDe aquella noche, María bonita, María del alma… Acuérdate que en la playa, con tus manitas, las estrellitas las enjuagabas…Así le cantó Agustín Lara a La Doña… Ahí, donde aún se columpia la nostalgia.Aquel Acapulco de Johnny Weissmüller, el Tarzán más famoso; de las estrellas del cielo de Hollywood que se nos fue; de Tin Tán, que tiene su estatua en Caleta; de Mauricio Garcés y las bellas Tere y Lorena Velázquez; Elsa Aguirre; el suizo Teddy Stauffer, "Mr. Acapulco"; de Cantinflas…Bajo el polvo de aquellos lodos queda un millón de anécdotas.Pero…Hoy, ese aire tropical se corta con machete, navaja y cuernos de chivo.El bello puerto es rehén de Los Pelones, Los Zetas, La Familia Michoacana, el CPS (Cártel del Pacífico Sur), Los Guerreros… Los herederos de los Beltrán Leyva, La Barbie, El Coreano…Al amparo de muy pocos policías, muchos de ellos coludidos con las mafias criminales, ahora mandan Guantámo, Melón y los "jefes" de unos 17 grupos criminales que se disputan la plaza a sangre y fuego.Son los nuevos dueños de Acapulco. Los que van casa por casa cobrándole renta a la gente para dejarla vivir, allá por Pie de la Cuesta, El Farallón, Rancho Acapulco… Que se imponen a punta de extorsión y amenazas.Vaya y pregunte a los padres de los alumnos que abandonaron el Colegio La Salle, atrás de la colonia Chinameca, porque no quieren darle su "lana" a las mafias.…O hable con los maestros de cualquier otra escuela a los que les cobran 600 pesos para dejarlos enseñar. Esos mismos maestros, hartos, que a su vez le cobran cinco pesos a cada niño para juntar el "chivo" que le han de entregar a los cobardes.…O con los dueños de los negocios que han cerrado por negarse a pagar "cañonazos" mensuales de 50 mil pesos, como la Refaccionaria Mendoza, de la avenida México, o el restaurante California o varios hoteles de medio pelo y mala muerte.…O a los hoteleros que trabajan a 30 por ciento.…O a los gerentes de antros y restaurantes vacíos que dejan ir temprano a sus empleados, no vaya a ser la de malas.…O pregunte a los cinco mil taxistas que se ganaban 500 pesos diarios y ahora malviven con 200… Que mueren de inanición, acosados por los "piratas", halcones de las mafias.En Acapulco ya no hay zonas seguras, ni la Costera ni Punta Diamante, menos, El Coloso, Puerto Marqués, la colonia Renacimiento o la Colosio o la Zapata.Acapulco está expuesto. Desfallece de miedo.Genaro (García Luna), no seas malo… Acuérdate de Acapulco.MONJE LOCO: Apenas el viernes escribió su última columna en Reforma. Se despidió de todos. Sin Miguel Ángel Granados Chapa, nos quedaremos con hambre de saber por qué pasa lo que pasa.josecardenas@me.com Twitter: @JoseCardenas1


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El siguiente artículo periodístico de El Tiempo si bien no la asocian directamente con Colombia si da una idea de la época de Salomón Borrasca, ella o el hace parte de un jurado calificador en el año de 1993.

  • s

  • eltiempo.com

  • archivo

LA POESÍA:

El Instituto de Literatura Salomón Borrasca convoca al Segundo Concurso Nacional de Poesía Colombia escribe . Escritores colombianos y extranjeros , tema libre, cinco a diez poemas, tres copias, mecanografiados, firmados con seudónimo y en sobre aparte nombre y datos personales. Jurados: Hollmann Morales, coordinador de Gaceta de El País, Armando Barona Meza, columnista de Occidente, y Salomón Borrasca. Premios: ganador, $ 250.000; segundo puesto $ 150.000, y tercero $ 100.000. Plazo: 12 de febrero. Calle 38 No. 6-51, Palmira.

Publicación

eltiempo.com

Sección

Otros

Fecha de publicación

24 de enero de 1993

En el 2011 circuló en las redes sociales una biografía de Salomón Borrasca, que fue publicado en el blog de Escritores Anónimos, allí se afirma que es de Haití y que es de género femenino, al parecer esa nota es falsa y fue sacada por la O.N.G. Poetas del Mundo, para promover un encuentro de poetas en Chile, en conclusión queda enredada su nacionalidad.

domingo, 30 de enero de 2011

Salomón Borrasca, Biografía

Salomón Borrasca, nacida en Haití en 1942 y autora de los libros "Lo que Cantó el Verano", "Camino de Espinas", "Mi Erotismo", "Mis Mejores Poemas" e "Historias Eróticas de Salomón Borrasca", hará su primera aparición en público en Chile en el PRIMER ENCUENTRO DE POETAS DEL MUNDO "CAMINO AL SUR"., evento a realizarse del 19 al 28 de febrero de 2011.Salomón Borrasca, quien adoptó un seudónimo masculino en 1965, decidió dejarse ver para acabar con las especulaciones que es un hombre.

Publicado por escritores anonimos en 01:23

Etiquetas: Biografía, Salomón Borrasca

Qué tiene Salomón Borrasca qué está despertando el interés por su vida, ni Safo de Lesbos, ni Sor Juana Inés de la Cruz, ni una feminista del talante de Gabriela Mistral se arriesgó tanto como Borrasca, ella lo apostó todo y lo sacrificó todo, incluyendo el derecho al buen nombre, para mostrar la poética lésbica más osada que se conoce, va directamente a la desnudez, al coito, su erotismo es casi desesperado. Veamos algunos de sus poemas:

CUANDO TE PONGO UN SENO/

Salomón Borrasca

Cuando le haces poses al espejo

con tu pequeña minifalda roja

me le acerco y tú te sonrojas

porque te pongo en la boca un seno.

No te me asustes es tan solo un juego

me unté en los labios brillo escarlata.

deja que caiga tu hermoso pelo

sobre la parte que suplica tu agua.

Quita mis pantis porque ya me mojo

este es el néctar que botó la rosa

y en este juego de las mariposas

yo hago las veces de esposo y esposa.

VAGINAVAGINAS ARDIENTES

/ Salomón Borrasca

Necesito de ti porque despiertas

el volcán que en mi piel había dormido

porque clavas tu lengua con violencia

como un huracán enfurecido.

Necesito de ti porque eres bella

porque ríes cuando es ruda mi suerte

por tu lengua delgada que es muy diestra

por tus dedos sedosos tan ardientes.

Necesito de ti loba salvaje

de tu modo de amar tan primitivo,

necesito de ti como el paisaje

necesita de el viento y el rocío.

SALOMÓN BORRASCA

En Wikipedia la única información que encontramos es la siguiente nota en Cultura lesbiana : "Salomón Borrasca" pseudónimo de, al parecer una escritora que jamás reveló su verdadero nombre, y publicó con nombre de varón para justificar su pasión.

Autor:

Liliana González B.

Centro Literario Literatura Diversa



Leer más: http://www.monografias.com/trabajos96/salomon-borrasca-ficcion-y-realidad-poesia-lesbiana/salomon-borrasca-ficcion-y-realidad-poesia-lesbiana.shtml#ixzz3atueQTKV


viernes, 18 de noviembre de 2011

DANIEL SAMPER PIZANO




Escritor y guionista de televisión colombiano. Cursa estudios de derecho en la Universidad Javeriana y de periodismo en la Universidad de Kansas. Procede de una familia de escritores y políticos de renombre. Trabaja como periodista desde 1964, año en el que ingresa al periódico El Tiempo, en el cual escribe su famosa columna «Reloj del Tiempo», una de las más leídas de la prensa colombiana. Posteriormente, colabora en la organización y fundación del periódico El Pueblo, de Cali. Está considerado como uno de los mejores escritores de humor en Colombia; ha publicado en este género, entre otros libros: A mí que me esculquen (1980), Dejémonos de vainas (1981), Llévate esos payasos (1983), Piedad con este pobre huérfano (1984) y Esto no es vida (1989), crónicas periodísticas editadas en periódicos y revistas colombianos y extranjeros. De su autoría es también una Antología de grandes reportajes colombianos (1976), Negret, uno dos y tres y Balón y pedal (1986), notas sobre artistas y deportistas. Sus artículos se reproducen en revistas internacionales. Además de premios nacionales de periodismo obtiene el premio María Moors Cabot (1982). Colabora con la revista Cambio 16, editada en España, dirigiendo el suplemento humorístico Monóxido 16. En 1999 publica la antología De mil humores.

jueves, 17 de noviembre de 2011

JULIO CESAR LONDOÑO











Escritor colombiano nacido en 1953. Ha escrito La ecuación del azar, libro sobre los físicos y el destino, El arte de tachar, comentarios sobre las obras de varios autores latinoamericanos; Sacrificio de dama, libro de cuentos; El cubrimiento de América, biografías de los principales protagonistas del Descubrimiento y la Conquista, y La Biblioteca de Alejandría, ensayos breves sobre la rueda, la gramática, el computador, el azar, el perfume, Dios, etc. Recibió el premio Jorge Isaacs de ensayo científico y, en cuento, el Alejo Carpentier, el Carlos Castro Saavedra, el Universidad de Veracruz y el Juan Rulfo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

EN EL MUELLE DE TUS CARNES / Salomón Borrasca







Naufragué como un barco en tus caderas,
condenada al exilio de tu cuerpo,
resbalé por tu piel color canela
que exhalaba fragancias en el viento.

Al entrar el canal de tu cintura,
ví la sed de tus ojos lujurientos,
impregné de sudor tu piel desnuda
y quemaste mi rostro con tu aliento.

Me dormí en tu playa de quimeras,
el ocaso pintó de gris la tarde,
sepultamos los muslos en la arena
ante el juego de estrellas en el aire.

SALOMÓN BORRASCA.

POETAS Y ESCRITORES ARGENTINOS

martes 15 de noviembre de 2011POETAS Y ESCRITORES DE ARGENTINA
Como homenaje a los poetas y escritores argentinos menciono aquí sus nombres, me apeno por las omisiones involuntarias, son muy odiosas, hace poco en mi país Haití sacaron una lista de poetas y no me tuvieron en cuenta ni para servir los tintos en su lanzamiento, les confieso que ese día pensé en suicidarme, casi me le tiro a las patas de un burro, posiblemente en Haítí se averguenzan que me haya hecho tatuar en una teta el nombre de mi amiga Safo de Lesbos, con quien seguramente tumbé catres en vidas pasadas. Por los nombres omitidos menciono sus pueblos. Loor a Argentina donde proximaente voy a contraer nupcias con una africana que es más ardiente que yo.











Gabi Romano
María Elena Sancho
Florencia Abbate
José Antonio Abdelnur
Margarita Abella Caprile
María Raquel Adler
Javier Adúriz
Constante José Aguer
Mara Aguirre
Raúl Gustavo Aguirre
Eduardo Ainbinder
Felipe Aldana
Alejandro Lanoël
Jorge Alemán
Alfredo Bufano
Cristian Aliaga
Roberto Alifano
Rodolfo Alonso
Carlos Alvarado-Larroucau
Rodolfo A. Álvarez
Raúl Amaral
Agustina Andrade
Olegario Víctor Andrade
Apachaca






Graciela Aráoz
Julio Ardiles Gray
Alberto Adrián Arias
Lola Arias
Norberto Aroldi
Mario Arteca
Hilario Ascasubi
Jorge Aulicino
Lina Avellaneda
Ramón Ayala (cantante argentino)
Domingo de Azcuénaga y Basavilbaso
Miguel Ángel Bustos
Enrique Banchs
Roni Bandini
Carlos Barbarito
Vicente Barbieri
Martín del Barco Centenera
Leónidas Barletta
Silvia Baron Supervielle
Angélica Sonia Barrenechea Arriola
Néstor Barron
Ana Becciu
Gabriela Bejerman
Diana Bellesi
León Benarós
Luis Benítez
Marcelo Berbel
Bernardo Schiavetta
Emilia Bertolé
Héctor Pedro Blomberg
Jorge Boccanera
Ivonne Bordelois
Jorge Luis Borges
Edgar Brau
Delfina Bunge
Fausto Burgos
Juan Carlos Bustriazo Ortiz
Cachilo (poeta)
Enrique Cadícamo
Susana Calandrelli
Luis Cané





Julio Alberto Cantuarias
Arturo Capdevila
Linares Cardozo
Arturo Carrera
Evaristo Carriego (poeta)
Emma de Cartosio
Fabián Casas
Gustavo Caso Rosendi
Leonardo Castellani
Joaquín Castellanos
Blas Castellblanch
Elías Castelnuovo
Manuel J. Castilla
Horacio Castillo
José María Castiñeira de Dios
Vicenta Castro Cambón
Emeterio Cerro
Andrés Chabrillón
Juan Chassaing
Ariadna Chaves
Buenaventura Chumillas Laguía
Claudio Mamerto Cuenca
José María Contursi
Pascual Contursi
Gabino Coria Peñaloza
Martín Coronado
Celia Correas de Zapata
Alberto Cortez
Humberto Costantini
Aníbal Cristobo
Hilario Cuadros
Washington Cucurto
Daniel Omar Favero
Dante Bertini
Jaime Dávalos










Juan Carlos Dávalos
Mario Jorge De Lellis
Esteban de Luca
María de Villarino
Fernando Demaría
Edgardo Dobry
Carlos Dominguez (periodista)
Daniel Durand
Rodolfo Edwards
Edmundo Eichelbaum
Enrique Puccia
Juan Carlos Escalante
Esteban Feune de Colombi
Ángel de Estrada
Ángel Faretta
C.E. Feiling
Jacobo Feldman
César Fernández Moreno
Baldomero Fernández Moreno
Gabo Ferro
Jacobo Fijman
Juan de Dios Filiberto
Celedonio Flores
Hugo Foguet
Jorge Fondebrider
Eduardo Antonio Fracchia
Francisco Luis Bernárdez
Francisco Madariaga
Luis Franco
Daniel Freidemberg
Luisa Futoransky
Raúl Galán
Gerardo Gambolini
Daniel García-Mansilla
Gastón Gori
Juan Gelman
Joaquín Giannuzzi
Oliverio Girondo
Alberto Girri
José González Castillo
Eduardo González Lanuza
Raúl González Tuñón
Alfredo Julio Grassi
Rubén Grau
Miguel Grinberg
Néstor Groppa
Irene Gruss
Fernando Guibert
Carlos Guido y Spano
Ricardo Güiraldes
Roberto Hermida
José Hernández (escritor)
Alberto Hidalgo
Julio Huasi
Jacobo Regen
Jorge Sánchez Aguilar
José de Maturana
Juan Emmanuel Ponce de León
Roberto Juarroz
Julián Axat
Kato Molinari
Santiago Kovadloff
Rita Kratsman
Juan Crisóstomo Lafinur
Ana Emilia Lahitte
Leónidas Lamborghini
Osvaldo Lamborghini
Norah Lange
Luis Landriscina
Anahí Lazzaroni
Pipo Lernoud
Libertad Demitrópulos
Hamlet Lima Quintana
Dante A. Linyera
Jorge Ángel Livraga Rizzi
Manuel Lizondo Borda
Francisco López Merino
Luis Luchi
Leopoldo Lugones
Luis José de Tejeda y Guzmán
Luis María Sobrón
Buenaventura Luna
Tom Lupo
Pilar de Lusarreta
Ana María Machado
Marcos Silber
Leopoldo Marechal
María Teresa Andruetto
Marta Cwielong
Marta Giménez Pastor
Juan Carlos Martelli
Carlos Mastronardi
Matilde Herrera
Rodolfo Mattarollo
Mauricio Javier Campos
Salvadora Medina Onrubia
Rosita Melo
Aledo Meloni
Higinio Mena
Mamerto Menapace
Jorge Méndez
Julio Migno
César Aira
Federico Andahazi
Carlos Antognazzi
Roberto Arlt
Juan.J.Bajarlía
Vicente Battista
Eduardo Belgrano Rawson
Eduardo Berti
José Bianco
Adolfo Bioy Casares
Jorge Luis Borges
Miguel Briante
Teresa Caballero
Martín Caparrós
Abelardo Castillo
Cristina Civale
Marcelo Cohen
Haroldo Conti
Julio Cortázar
Roberto Cossa
Antonio Dal Masetto
Marco Denevi
María E. de Miguel
Pablo De Santis
Antonio Di Benedetto
Marcelo di Marco
Alicia Dujovne Ortiz
Alejandro Dolina
C.E.Feiling
José Pablo Feinmann
Juan Filloy
Fogwill
Roberto Fontanarrosa
Juan Forn
Rodrigo Fresán
Luisa Futoransky
Carlos Gardini
Juan Gelman
Mempo Giardinelli
Alberto Girri
Angélica Gorodischer
Daniel Guebel
Luis Gusmán
Liliana Heker
Sylvia Iparraguirre
Noé Jitrik
Vlady Kociancich
Alicia Kozameh
Alberto Laiseca
Leónidas Lamborghini
Osvaldo Lamborghini
Leopoldo Marechal
Juan Martini
Guillermo Martínez
Tomás Eloy Martínez
Manuel Mujica Láinez
Gustavo Nielsen
Silvina Ocampo
Alicia Partnoy
Alan Pauls
Néstor Perlongher
Ricardo Piglia
Alejandra Pizarnik
Abel Posse
Manuel Puig
Rodolfo Rabanal
Andrés Rivera
Reina Roffé
Germán Rozenmacher
Ernesto Sábato
Guillermo Saccomanno
Juan José Saer
Beatriz Sarlo
Ana María Shua
Osvaldo Soriano
Alicia Steimberg
Héctor Tizón
Pablo Urbanyi
Paco Urondo
Luisa Valenzuela
David Viñas
María Elena Walsh
Rodolfo Walsh
Marcelo Zamboni
Florencia Abbate
Gabriela Acher
Gloria Alcorta
Alejandro Lanoël
Alejandro Segura
Jorge Alemán
Carlos Aletto
Alma Bressan
Antonio Mateo Allende
Antonio Santa Ana
Chuny Anzorreguy
Apachaca
Graciela Aráoz
José Arce
Julio Ardiles Gray
Raúl Argemí
Javier Argüello
Abelardo Arias
Mario Arteca
Jorge Asís
Carlos Astrada
Velmiro Ayala Gauna
Ramón Ayala (cantante argentino)
Elizabeth Azcona Cranwell
Cristina Bajo
Luis Balaguer
Florencio González Balcarce
Daniel Osvaldo Balditarra
Carlos Barbarito
Vicente Barbieri
Pedro Luis Barcia
Jorge Barón Biza
Silvia Baron Supervielle
Angélica Sonia Barrenechea Arriola
Ana María Barrenechea
Néstor Barron
Álvaro Barros
Barylka Yerahmiel
Raúl Barón Biza
Adela Basch
Vicente Battista
Osvaldo Bazán
Alfredo Becerra
Eduardo Belgrano Rawson
Augusto Belín Sarmiento
León Benarós
Héctor Ángel Benedetti
Alberto Benegas Lynch
Carlos Javier Benielli
Ariel Bercovich
Bernarda Seitz
Bernardo Schiavetta
Carlos Bernatek
Eduardo Berti
Sarah Bianchi
Héctor Bianciotti
Poldy Bird
Sergio Bizzio
Isidoro Blaisten
Florencia Bonelli
Mateo Booz
René Borderes
María Angélica Bosco
Edgar Brau
Domingo Bravo
Miguel Briante
Leopoldo Brizuela
Herminia Brumana
Buenaventura de Arzac
Fausto Burgos
Graciela Cabal
Samuel Cabanchik
Ana María Caffaratti
Susana Calandrelli
Santiago Calzadilla
Estanislao del Campo
Débora Campos
Alicia Candiani
Luis Cané
Miguel Cané
Miguel Cané (padre)
Pablo Capanna
Martín Caparrós
Arturo Capdevila
Carlos Alberto Merlino
Carlos Ibarguren
Julio Alberto Carreras
Evaristo Carriego (poeta)
Tarik Carson
Emma de Cartosio
Juan Emiliano Carulla
Tomás D. Casares
Hernán Casciari
Leonardo Castellani
Blas Castellblanch
Manuel J. Castilla
Abelardo Castillo
José María Castiñeira de Dios
Nicolás Casullo
Nora Catelli
Julián Centeya
Arturo Cerretani
Emeterio Cerro
Gabriela Cerruti
César Isidro Actis Bru
Andrés Chabrillón
Ariadna Chaves
Fermín Chávez
Sergio Chejfec
Buenaventura Chumillas Laguía
Iverna Codina
Marcelo Cohen
Ricardo Coler
Jorge Consiglio
Haroldo Conti
Celia Correas de Zapata
Augusto Raúl Cortázar
Leticia Cossettini
Julio A. Costa
Lázaro Covadlo
Aníbal Cristobo
María Sonia Cristoff
Washington Cucurto
Blanca Curi
Agustín Cuzzani
Juan Czajkowski
César Bruto
César Magrini
Carlos Alfredo D'Amico
Eduardo D'Anna
Santiago Dabove
Jorge Dágata
Marcelo Damiani
Dante Bertini
Juan Carlos Dávalos
María de Villarino
Ariel Delgado
Marco Denevi
Anexo:Obras y premios de Laura Devetach
Edgardo Devita
Antonio Di Benedetto
Carlos Di Fulvio
Enrique Díaz Araujo
Adolfo Dickman
Diego Arandojo
Iván Díez
Néstor Dipaola
Carlos Alberto Disandro
Ramón Doll
Carlos María Domínguez
Plácido Donato
Dardo Sebastián Dorronzoro
Marcelo Dos Santos
Beatriz Doumerc
Romina Doval
Juan Draghi Lucero
Pablo Dreyfus
César Duayen
Alicia Dujovne Ortiz
Daniel Durand
Juan Pablo Echagüe
Pedro Echagüe
Esteban Echeverría
Eduardo Goligorsky
Alicia Eguren
Samuel Eichelbaum
Enrique Puccia
Enzo Maqueira
Florencio Escardó
Eduardo Estévez
Fermín Estrella Gutiérrez
María Inés Falconi
Federico Falco
Federico Gauffin
Esther Feldman
Jacobo Feldman
Alicia Fernández
Jorge Fernández Díaz (escritor)
Graciela Fernández
Nelly Fernández Tiscornia
Enrique Ferrari
Juan Carlos Ferrari
Emilia Ferreiro
Christian Ferrer
Gustavo Ferreyra
Jacobo Fijman
Juan Filloy
Hugo Finkelstein
Hugo Foguet
Rodolfo Fogwill
Jorge Fondebrider
Alberto María Fonrouge
Horacio Fontova
Aníbal Ford
Luis Ricardo Fors
Eduardo Antonio Fracchia
Luis Franco
Daniel Freidemberg
Daniel Frescó
Silvio Frondizi
Avia Terai
Charata
El Sauzalito
Fuerte Esperanza
Gancedo
General Pinedo
General San Martin
Hermoso Campo
Isla del Cerrito
Juan Jose Castelli
Las Breñas
Machagai
Mision Nueva Pompeya
Pampa del Indio
Puerto Tirol
Resistencia
Roque Saenz Peña
Villa Angela
Villa Rio Bermejito
Buenos Aires
Catamarca
Chaco
Chubut
Corrientes
Córdoba
Entre Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja
Mendoza
Misiones
Neuquen
Río Negro
Salta
San Juan
San Luis
Santa Cruz
Santa Fe
Sgo. del Estero
T. del Fuego
Tucuman
Adolfo Gonzales Chaves
Aguas Verdes
Alberti
Arenas Verdes
Arrecifes
Ayacucho
Azul
Bahia Blanca
Bahia San Blas
Balcarce
Baradero
Benito Juarez
Bolivar
Bragado
Brandsen
Campana
Cañuelas
Capilla del Señor
Capitan Sarmiento
Carhue
Carilo
Carlos Casares
Carlos Keen
Carlos Tejedor
Carmen de Areco
Carmen de Patagones
Castelli
Chacabuco
Chapadmalal
Chascomus
Chivilcoy
Ciudad de Buenos Aires
Claromeco
Colon
Coronel Dorrego
Coronel Pringles
Coronel Suarez
Coronel Vidal
Costa Azul
Costa Chica
Costa del Este
Costa Esmeralda
Daireaux
Dolores
Ensenada
Escobar
Exaltación de la Cruz
General Belgrano
General Lamadrid
General Las Heras
General Lavalle
General Madariaga
General Pinto
General Rodriguez
General Villegas
Guaminí
Huanguelen
Junin
La Lucila del Mar
La Plata
Las Flores
Las Gaviotas
Las Toninas
Lincoln
Lobería
Lobos
Los Toldos
Lujan
Magdalena
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Veinticinco de Mayo
Verónica
Vicente Casares
Villa Gesell
Villa La Arcadia
Villa Serrana La Gruta
Villa Ventana
Villalonga
Zarate

martes, 15 de noviembre de 2011

Héctor Abad Faciolince









Estudió medicina, filosofía y periodismo, todos inconclusos. Después de vivir en México, marchó a Italia, licenciándose en Lengua y Literatura Modernas. Vuelto a Colombia, su padre fue asesinado, y él, amenazado de muerte, por lo que marchó primero a España y luego a Italia, donde estuvo cinco años siendo profesor de Español en la Universidad de Verona. De vuelta a su país, fue director y editor de la Revista Universidad de Antioquia. Trabaja como traductor y crítico literario, y colabora con periódicos tales como Cambio y El Malpensante.

Es autor de ensayos y novelas.

JOTAMARIO ARBELÁEZ







Poeta colombiano nacido en Cali. Representante y cofundador del movimiento nadaísta colombiano, desde su primer libro de poemas, El profeta en su casa (1966), demostró la ironía y la mordacidad que había asimilado a través de sus lecturas de los creadores surrealistas. A ésta primera obra siguieron, El libro rojo de rojas (1970), junto a Elmo Valencia; Mi reino por este mundo (1981), La casa de la memoria (1985), El espíritu erótico (1990), realizada junto al pintor Fernando Guinard; y El cuerpo de ella (1999).

OCTAVIO PAZ / BIOGRAFÍA






Octavio Paz Lozano nació el 31 de marzo de 1914 en el pueblo de Mixcoac (ahora parte de la ciudad de México), en el Distrito Federal. Tenía dos figuras familiares muy importantes, su abuelo Irineo Paz quien era escritor, intelectual y estaba unido al gobierno de Porfirio Díaz; y su padre Octavio Paz, quien era revolucionario durante la Revolución Mexicana. Su familia y él se fueron a vivir a Estados Unidos cuando era pequeño.Cuando regresó a México participó en las rebeliones estudiantiles de esa época, las cuales buscaban la autonomía para la Universidad.

Muy joven, Octavio Paz comienza su actividad literaria ayudando a diversas revistas y diarios como "Bandaral" y "Cuadernos del Valle de México". Así mismo, en 1933 publica su primer libro de poemas llamado"Luna silvestre". Durante la Guerra Civil Española, en 1937, Octavio Paz viaja a España y publica poemas como "Perfil del Hombre" y "No pasarán".

A su regreso a México en 1938 ayuda a la formación del diario "El Popular", y así en 1939 se convierte en redactor jefe de este mismo. Ese mismo año, junto con Efraín Huerta, funda la revista de poesía y crítica "Taller" la cual ocupa un papel muy importante en la renovación literaria mexicana, ya que estaba integrada por escritores jóvenes y donde se publicaron traducciones de algunos textos importantes de la poesía universal moderna.

En 1940 funda la revista "El hijo pródigo" con Xavier Villaurrutia. Tres años después, ocupa un cargo diplomático en los Estados Unidos y después de dos años recibe la beca de la fundación Guggenheim.

Con sus ingreso al Servicio Exterior Mexicano, viaja a Europa para establecerse en París de 1946 a 1952, donde conoce a Bretón y colabora con las actividades del movimiento surrealista y con diversas revistas internacionales. Ahí mismo, publica sus ensayos "El laberinto de la Soledad" con el cual consigue un reconocimiento internacional, "El Arco y la lira" y "Las Peras del Olmo" donde se encuentra resumida su teoría poética.

En 1952 viaja a la India y Japón donde conoce poesía y pensamientos orientales. Tres años después con la ayuda de Leonora Carrington, Juan Soriano y Juan José Arreola funda el grupo "Poesía en Voz Alta" al mismo tiempo que colabora con "Revista mexicana de literatura" y en "El corno emplumado" donde practica y defiende las posiciones experimentales del arte contemporáneo. En 1956 intenta su aventura teatral y es por eso que escribe "La Hija de Rapaccini".

En el año de 1962 fue embajador de México en la India, pero en 1968 renuncia a ese cargo como protesta por los sucesos estudiantiles en México. En 1971 regresa a México donde dirige la revista "Plural" la cual trataba de las críticas de las letras, el arte, el pensamiento y la política, pero en 1976 la revista cae y Octavio Paz se une con otros intelectuales para dirigir la revista "Vuelta" la cual se convierte en la revista con mayor prestigio.

Recibió varios premios literarios, como el del Príncipe de Asturias, el Premio Cervantes(1981) y el de Tocqueville. Pero el mayor de todos fue el Premio Nobel, en 1990, otorgado como reconocimiento universal a su obra. Fue el primer escritor mexicano en recibirlo, y uno entre los varios concedidos a los autores de la literatura hispánica.

A lo largo de su vida Octavio paz estuvo casado dos veces:con la escritora mexicana Elena Garro y con Marie José Tramini.

Fallece en la ciudad de México el 20 de abril 1998.

lunes, 14 de noviembre de 2011

NOCHE EN ACAPULCO / Salomón Borrasca













Esta noche en Acapulco embriagadas con tequila
andaremos por las calles como dos aves nocturnas
y burlando los prejuicios en la curva de una esquina
me amarás perdidamente como no lo has hecho nunca.

Esta noche en Acapulco está demasiado fría
y la luz de los faroles no alcanza a iluminar
el extenso paraíso de tus carnes primitivas
de esas carnes que esta noche te prometo conquistar.

Bajo esa luna opaca y lujuriosa que nos mira
te daré todos los besos que no me has querido dar,
si mañana nos sorprende la implacable luz del día
nos pondremos otra cita en la puerta de algún bar.

Salomón Borrasca

GABRIELA MISTRAL / BIOGRAFÍA




(Seudónimo literario de Lucilia Godoy; Vicuña, Chile, 1889 - Nueva York, 1957) Poetisa y educadora chilena. Hija de un maestro de escuela, con dieciséis años Gabriela Mistral decidió dedicarse ella también a la enseñanza; trabajó como profesora de secundaria en su país y como directora de escuela.

Gabriela Mistral se dio a conocer en los Juegos Florales de Chile en 1914 con el libro de poemas Los sonetos de la muerte, nacidos del dolor causado por el suicidio de su prometido, el empleado ferroviario Romelio Ureta, a quien había conocido en 1906. Estos sonetos fueron incorporados en 1922 a una colección más amplia de sus versos realizada por el Instituto Hispánico de Nueva York bajo el título de Desolación.


Gabriela Mistral

Ese mismo año dejó Chile para trasladarse a México, a petición del gobierno de este país, con el fin de que colaborara en la reforma de la educación iniciada por Vasconcelos. En México, Gabriela Mistral fundó la escuela que lleva su nombre y colaboró en la organización de varias bibliotecas públicas, además de componer poemas para niños (Rondas de niños, 1923) por encargo del ministro de Instrucción Pública mexicano, y textos didácticos como Lecturas para mujeres (1924).

Terminada su estancia en México, viajó a Europa y a Estados Unidos, y en 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones. Paralelamente, fue redactora de una revista de Bogotá, El Tiempo (sus artículos fueron recogidos póstumamente en Recados contando a Chile, en 1957), representó a Chile en un congreso universitario en Madrid y pronunció en Estados Unidos una serie de conferencias sobre el desarrollo cultural estadounidense (1930). En 1945 Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura.

La poesía de Gabriela Mistral

De tendencia modernista en sus inicios, su poesía derivó hacia un estilo personal, con un lenguaje coloquial y simple, de gran musicalidad, y un simbolismo que conecta con una imaginería de tradición folclórica. En sus obras expresó temas como el sufrimiento o la maternidad frustrada, así como inquietudes religiosas y sociales que responden a su ideología cristiana y socialista.

La obra de Mistral, en efecto, pasó por distintas etapas relacionadas con la temática y el estilo literario. En un primer momento, con la publicación de Desolación, existe un fuerte predomino del sentimiento sobre el pensamiento a la vez que una cercanía muy estrecha con lo religioso. En este libro aborda el tema del amor desde su propia experiencia trágica: la muerte de su amante.

En otra de sus producciones, Ternura (1924), la poetisa realiza una fusión de cuerpo y alma a través de la maternidad. Existe una pérdida real en el adulto: la infancia, que es restituida, en parte, a través del lenguaje. Este libro, dedicado a su madre y hermana, está dividido en siete secciones: Canciones de Cuna, Rondas, La Desviadora, Jugarretas, Cuenta-Mundo, Casi Escolares y Cuento. Muchos de sus poemas -relacionados con niños- quedaron recogidos en sus poemarios Desolación y Lectura para Mujeres.

En 1938 apareció Tala, en la que está presente la cosmovisión dolorosa de Desolación. En 1954 apareció en Chile su siguiente colección de poemas, Lagar. Con anterioridad, habían aparecido dos antologías suyas, una en 1941 y otra en 1950, titulada Pequeña Antología. En esta obra estarían presentes todas las muertes, las tristezas, las pérdidas y el sentimiento de su propio fin. Éste fue el último texto que publicó en vida.

De aquí en adelante se publicarían muchos más textos recopilatorios de las poesías de la Mistral. Algunos de ellos son: Antología (1957), Recados: contando a Chile (1957), Los Motivos de San Francisco (1965), Poema de Chile (1967), Cartas de Amor de Gabriela Mistral (1978) y Gabriela Mistral en el Repertorio Americano (1978), entre otros muchos.

JORGE LUIS BORGES / BIOGRAFÍA



Nació en Buenos Aires, 1899 - Ginebra, Suiza, 1986) Escritor argentino. Jorge Luis Borges procedía de una familia de próceres que contribuyeron a la independencia del país. Su antepasado, el coronel Isidro Suárez, había guiado a sus tropas a la victoria en la mítica batalla de Junín; su abuelo Francisco Borges también había alcanzado el rango de coronel.

Pero fue su padre, Jorge Borges Haslam, quien rompiendo con la tradición familiar se empleó como profesor de psicología e inglés. Estaba casado con la delicada Leonor Acevedo Suárez, y con ella y el resto de su familia abandonó la casa de los abuelos donde había nacido Jorge Luis y se trasladó al barrio de Palermo, a la calle Serrano 2135, donde creció el aprendiz de escritor teniendo como compañera de juegos a su hermana Norah.

En aquella casa ajardinada aprendió Borges a leer inglés con su abuela Fanny Haslam y, como se refleja en tantos versos, los recuerdos de aquella dorada infancia lo acompañarían durante toda su vida. Apenas con seis años confesó a sus padres su vocación de escritor, e inspirándose en un pasaje del Quijote redactó su primera fábula cuando corría el año 1907: la tituló La visera fatal. A los diez años comenzó ya a publicar, pero esta vez no una composición propia, sino una brillante traducción al castellano de El príncipe feliz de Oscar Wilde.

En el mismo año en que estalló la Primera Guerra Mundial, la familia Borges recorrió los inminentes escenarios bélicos europeos, guiados esta vez no por un admirable coronel, sino por un ex profesor de psicología e inglés, ciego y pobre, que se había visto obligado a renunciar a su trabajo y que arrastró a los suyos a París, a Milán y a Venecia hasta radicarse definitivamente en la neutral Ginebra cuando estalló el conflicto.

Borges era entonces un adolescente que devoraba incansablemente la obra de los escritores franceses, desde los clásicos como Voltaire o Víctor Hugo hasta los simbolistas, y que descubría maravillado el expresionismo alemán, por lo que se decidió a aprender el idioma descifrando por su cuenta la inquietante novela de Gustav Meyrink El golem.

Hacia 1918 lee asimismo a autores en lengua española como José Hernández, Leopoldo Lugones y Evaristo Carriego y al año siguiente la familia pasa a residir en España, primero en Barcelona y luego en Mallorca, donde al parecer compuso unos versos, nunca publicados, en los que se exaltaba la revolución soviética y que tituló Salmos rojos.

En Madrid trabará amistad con un notable políglota y traductor español, Rafael Cansinos-Assens, a quien extrañamente, a pesar de la enorme diferencia de estilos, proclamó como su maestro. Conoció también a Valle Inclán, a Juan Ramón Jiménez, a Ortega y Gasset, a Ramón Gómez de la Serna, a Gerardo Diego... Por su influencia, y gracias a sus traducciones, fueron descubiertos en España los poetas expresionistas alemanes, aunque había llegado ya el momento de regresar a la patria convertido, irreversiblemente, en un escritor.

De regreso en Buenos Aires, fundó en 1921 con otros jóvenes la revista Prismas y, más tarde, la revista Proa; firmó el primer manifiesto ultraísta argentino, y, tras un segundo viaje a Europa, entregó a la imprenta su primer libro de versos: Fervor de Buenos Aires (1923). Seguirán entonces numerosas publicaciones, algunos felices libros de poemas, como Luna de enfrente (1925) y Cuaderno San Martín (1929), y otros de ensayos, como Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza y El idioma de los argentinos, que desde entonces se negaría a reeditar.

Durante los años treinta su fama creció en Argentina y su actividad intelectual se vinculó a Victoria y Silvina Ocampo, quienes a su vez le presentaron a Adolfo Bioy Casares, pero su consagración internacional no llegaría hasta muchos años después. De momento ejerce asiduamente la crítica literaria, traduce con minuciosidad a Virginia Woolf, a Henri Michaux y a William Faulkner y publica antologías con sus amigos. En 1938 fallece su padre y comienza a trabajar como bibliotecario en las afueras de Buenos Aires; durante las navidades de ese mismo año sufre un grave accidente, provocado por su progresiva falta de visión, que a punto está de costarle la vida.

Al agudizarse su ceguera, deberá resignarse a dictar sus cuentos fantásticos y desde entonces requerirá permanentemente de la solicitud de su madre y de su amigos para poder escribir, colaboración que resultará muy fructífera. Así, en 1940, el mismo año que asiste como testigo a la boda de Silvina Ocampo y Bioy Casares, publica con ellos una espléndida Antología de la literatura fantástica, y al año siguiente una Antología poética argentina.

En 1942, Borges y Bioy se esconden bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq y entregan a la imprenta unos graciosos cuentos policiales que titulan Seis problemas para don Isidro Parodi. Sin embargo, su creación narrativa no obtiene por el momento el éxito deseado, e incluso fracasa al presentarse al Premio Nacional de Literatura con sus cuentos recogidos en el volumen El jardín de los senderos que se bifurcan, los cuales se incorporarán luego a uno de sus más célebres libros, Ficciones, aparecido en 1944.

Vicisitudes públicas

En 1945 se instaura el peronismo en Argentina, y su madre Leonor y su hermana Norah son detenidas por hacer declaraciones contra el nuevo régimen: habrán de acarrear, como escribió muchos años después Borges, una "prisión valerosa, cuando tantos hombres callábamos", pero lo cierto es que, a causa de haber firmado manifiestos antiperonistas, el gobierno lo apartó al año siguiente de su puesto de bibliotecario y lo nombró inspector de aves y conejos en los mercados, cruel humorada e indeseable honor al que el poeta ciego hubo de renunciar, para pasar, desde entonces, a ganarse la vida como conferenciante.

La policía se mostró asimismo suspicaz cuando la Sociedad Argentina de Escritores lo nombró en 1950 su presidente, habida cuenta de que este organismo se había hecho notorio por su oposición al nuevo régimen. Ello no obsta para que sea precisamente en esta época de tribulaciones cuando publique su libro más difundido y original, El Aleph (1949), ni para que siga trabajando incansablemente en nuevas antologías de cuentos y nuevos volúmenes de ensayos antes de la caída del peronismo en 1955.

En esta diversa tesitura política, el recién constituido gobierno lo designará, a tenor del gran prestigio literario que ha venido alcanzando, director de la Biblioteca Nacional e ingresará asimismo en la Academia Argentina de las Letras. Enseguida los reconocimientos públicos se suceden: Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cuyo, Premio Nacional de Literatura, Premio Internacional de Literatura Formentor, que comparte con Samuel Beckett, Comendador de las Artes y de las Letras en Francia, Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes de Argentina, Premio Interamericano Ciudad de Sèo Paulo...


Jorge Luis Borges

Inesperadamente, en 1967 contrae matrimonio con una antigua amiga de su juventud, Elsa Astete Millán, boda de todos modos menos tardía y sorprendente que la que formalizaría pocos años antes de su muerte, ya octogenario, con María Kodama, su secretaria, compañera y lazarillo, una mujer mucho más joven que él, de origen japonés y a la que nombraría su heredera universal. Pero la relación con Elsa fue no sólo breve, sino desdichada, y en 1970 se separaron para que Borges volviera de nuevo a quedar bajo la abnegada protección de su madre.

Los últimos reveses políticos le sobrevinieron con el renovado triunfo electoral del peronismo en Argentina en 1974, dado que sus inveterados enemigos no tuvieron empacho en desposeerlo de su cargo en la Biblioteca Nacional ni en excluirlo de la vida cultural porteña.

Dos años después, ya fuera como consecuencia de su resentimiento o por culpa de una honesta alucinación, Borges, cuya autorizada voz resonaba internacionalmente, saludó con alegría el derrocamiento del partido de Perón por la Junta Militar Argentina, aunque muy probablemente se arrepintió enseguida cuando la implacable represión de Videla comenzó a cobrarse numerosas víctimas y empezaron a proliferar los "desaparecidos" entre los escritores. El propio Borges, en compañía de Ernesto Sábato y otros literatos, se entrevistó ese mismo año de 1976 con el dictador para interesarse por el paradero de sus colegas "desaparecidos".

De todos modos, el mal ya estaba hecho, porque su actitud inicial le había granjeado las más firmes enemistades en Europa, hasta el punto de que un académico sueco, Artur Ludkvist, manifestó públicamente que jamás recaería el Premio Nobel de Literatura sobre Borges por razones políticas. Ahora bien, pese a que los académicos se mantuvieron recalcitrantemente tercos durante la última década de vida del escritor, se alzaron voces, cada vez más numerosas, denunciando que esa actitud desvirtuaba el espíritu del más preciado premio literario.

Para todos estaba claro que nadie con más justicia que Borges lo merecía y que era la Academia Sueca quien se desacreditaba con su postura. La concesión del Premio Cervantes en 1979 compensó en parte este agravio. En cualquier caso, durante sus últimos días Borges recorrió el mundo siendo aclamado por fin como lo que siempre fue: algo tan sencillo e insólito como un "maestro".

La obra de Jorge Luis Borges

Borges es sin duda el escritor argentino con mayor proyección universal. Se hace prácticamente imposible pensar la literatura del siglo XX sin su presencia, y así lo han reconocido no sólo la crítica especializada sino además las diversas generaciones de escritores, que vuelven con insistencia sobre sus páginas como si éstas fueran canteras inextinguibles del arte de escribir.

Borges fue el creador de una cosmovisión muy singular, sostenida sobre un original modo de entender conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. Sus narraciones y ensayos se nutren de complejas simbologías y de una poderosa erudición, producto de su frecuentación de las diversas literaturas europeas, en especial la anglosajona -William Shakespeare, Thomas De Quincey, Rudyard Kipling o Joseph Conrad son referencias permanentes en su obra-, además de su conocimiento de la Biblia, la Cábala judía, las primigenias literaturas europeas, la literatura clásica y la filosofía. Su riguroso formalismo, que se constata en la ordenada y precisa construcción de sus ficciones, le permitió combinar esa gran variedad de elementos sin que ninguno de ellos desentonara.

El primer libro de poemas de Borges fue Fervor de Buenos Aires (1923), en el que ensayó una visión personal de su ciudad, de evidente cuño vanguardista. En 1925 dio a conocer Luna de enfrente y, tres años más tarde, Cuaderno San Martín, poemarios en los que aparece con insistencia su mirada sobre las "orillas" urbanas, esos bordes geográficos de Buenos Aires en los que años más tarde ubicará la acción de muchos de sus relatos.

Puede decirse que en estos primeros libros Borges funda con su escritura una Buenos Aires mítica, dándole espesor literario a calles y barrios, portales y patios. El poeta parece rondar la ciudad como un cazador en busca de imágenes prototípicas, que luego volcará con maestría en sus versos y prosas.

En 1930 publicó Evaristo Carriego, un título esencial en la producción borgeana. En este ensayo, al tiempo que traza una biografía del poeta popular que da título al libro, se detiene en la invención y narración de diferentes mitologías porteñas, como en la poética descripción del barrio de Palermo. Evaristo Carriego no responde a la estructura tradicional de las presentaciones biográficas, sino que se sirve de la figura del poeta elegido para presentar nuevas e inéditas visiones de lo urbano, como se manifiesta en capítulos tales como "Las inscripciones de los carros" o "Historia del tango".

Hacia 1932 da a conocer Discusión, libro que reúne una serie de ensayos en los que se pone de manifiesto no sólo la agudeza crítica de Borges sino además su capacidad en el arte de conmover los conceptos tradicionales de la filosofía y la literatura. Además de las páginas dedicadas al análisis de la poesía gauchesca, este volumen integra capítulos que han servido como venero de asuntos de reflexión para los escritores argentinos, tales como "El escritor argentino y la tradición", "El arte narrativo y la magia" o "La supersticiosa ética del lector".

En 1935 aparece Historia universal de la infamia, con textos que el propio autor califica como ejercicios de prosa narrativa y en los que es evidente la influencia de Robert Louis Stevenson y Gilbert Chesterton. Este volumen incluye uno de sus cuentos más famosos, "El hombre de la esquina rosada".

Historia de la eternidad (1936) y, sobre todo, Ficciones (1944) acabaron de consolidar a Borges como uno de los escritores más singulares del momento en lengua castellana. En las páginas de este último libro se despliega toda su maestría imaginativa, plasmada en cuentos como "La biblioteca de Babel", "El jardín de los senderos que se bifurcan" o "La lotería de Babilonia". También pertenece a este volumen "Pierre Menard, autor del Quijote", relato o ensayo -en Borges esos géneros suelen confundirse deliberadamente- en el que reformula con genial audacia el concepto tradicional de influencia literaria.

También de 1944 es Artificios, que incluye su célebre cuento "La muerte y la brújula", en el que la trama policial se conjuga con sutiles apreciaciones derivadas del saber cabalístico, al que Borges dedicó devota atención. El Aleph (1949), volumen de diecisiete cuentos, vuelve a demostrar su maestría estilística y su ajustada imaginación, que combina elementos de la tradición filosófica y de la literatura fantástica. Además del cuento que da título al libro, se incluyen otros como "Emma Zunz", "Deutsches Requiem", "El Zahir" y "La escritura del Dios".

El Hacedor (1960) incluía algunas piezas escritas treinta años antes y sin embargo guardaba una sólida unidad entre todas sus partes, no sólo formal sino también en cuanto a contenidos, siempre alineados en la idea borgeana de que tanto los grandes sistemas de la metafísica como las parábolas y las elucidaciones de la teología son elementos que forman parte del gran mundo de la literatura fantástica.

La obra de Borges se reparte también en un buen número de volúmenes escritos en colaboración, tanto dedicados a la ficción como al ensayo. Engrosan el caudal de sus escritos una gran cantidad de notas de crítica bibliográfica y comentarios de literatura, aparecidos en diferentes publicaciones periódicas argentinas y extranjeras, además de conferencias y entrevistas en las que desplegó con inteligencia y mordacidad sus puntos de vista. Se trata de una parte de su obra que, casi a la misma altura que sus libros considerados mayores, ha sido objeto recurrente de comentario y estudio por parte de la crítica y de numerosas recopilaciones.

PABLO NERUDA / BIOGRAFÍA







Nació en 1904 en Parral con el nombre de Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, Neruda se sintió durante toda su vida profundamente enraizado en su tierra chilena pese a haber llevado una existencia de viajero incansable. Su madre, Rosa Basoalto, murió de tuberculosis poco después de dar a luz, y su padre, conductor de un tren que cargaba piedra, José del Carmen Reyes Morales, se casó dos años después con Trinidad Cambia Marverde, de quien Neruda escribiría: "Era una mujer dulce y diligente, tenía sentido del humor campesino y una bondad activa e infatigable". Para el pequeño Neftalí fue su nueva madre como el hada buena; tuteló al muchacho con una solicitud incluso mayor que su auténtico padre, con quien, en su adolescencia, no tardaría en mantener graves disputas.

Residiendo en Temuco, ingresó en el Liceo de la ciudad en 1910, y cuando aún no había salido de esta institución, el 18 de julio de 1917, pudo leer emocionadamente en un periódico local, La Mañana, el primero de sus artículos publicados, que tituló "Entusiasmo y perseverancia". Para entonces había tenido la suerte de conocer a una imponente señora, "alta, con vestidos muy largos", que no era otra sino la célebre poetisa Gabriela Mistral, quien le había regalado algunos libros de Tolstoi, Dostoievski y Chéjov, decisivos en su primera formación literaria.

No obstante, su padre se oponía abiertamente a que siguiera esta vocación, de modo que cuando el 28 de noviembre de 1920 obtuvo el premio de la Fiesta de Primavera de Temuco, el joven poeta ya firmaba sus poemas con seudónimo, un ardid para desorientar a su progenitor. El nombre elegido, Neruda, lo había encontrado por azar en una revista y era de origen checo; no sabía que se lo estaba usurpando a un colega, un lejano escritor que compuso hermosas baladas y que posee un monumento erigido en el barrio de Mala Strana de Praga.

Cuando concluye sus estudios en el Liceo pasa a Santiago para seguir la carrera de profesor de francés en el Instituto Pedagógico, pero continúa preparando libros de versos. Al poco tiempo se vincula a la revista Juventud de la Federación de Estudiantes, donde toma contacto con el movimiento anarquista y, en particular, con uno de los líderes del grupo, formidable y valeroso, llamado Juan Gandulfo. En 1922, habiendo trabado una buena amistad, que se revelaría fecunda y duradera, con el director de la revista Claridad, se incorpora a su redacción, y así comienza a escribir como un poseso hasta cinco poemas diarios. Al año siguiente edita a sus expensas su primer libro de poemas, Crepusculario.

Para poder pagarse esta publicación, Pablo Neruda, por entonces un joven ávido de lecturas y de vida, extravagante y delgado, vestido a lo poeta bohemio del siglo XIX con un traje negro, debe vender sus muebles, empeñar el reloj que le ha regalado su padre y recibir la ayuda in extremis de un crítico generoso. Este último, un tal Allone, se prestó a saldar la deuda cuando el editor se negó a entregar un solo ejemplar antes de que estuviera satisfecha completamente la factura.


Neruda y Nicolás Guillén en el Aula Magna
de la Universidad de La Habana (1960)

Crepusculario fue en realidad una miscelánea de otros proyectos, una reordenación precipitada de poemas que inmediatamente dejaron insatisfecho al autor. A partir de entonces Neruda se entregó, con más ahínco si cabe, a la confección de otro libro, éste sí, orgánico y mucho más personal, que terminaría publicándose en 1924 con el título Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Diplomático por Asia

A partir de esta época la politización de la poesía de Neruda será progresivamente mayor y, paralelamente, su vida se verá enfrentada a adversas circunstancias económicas. De momento, al abandonar sus estudios, su padre le retira toda ayuda material, por lo que abraza la esperanza de conseguir algún cargo diplomático. Sin embargo, todo lo que obtiene en 1927 es un oscuro y remoto destino consular en Rangún, Birmania.

Allí, en aquellas tierras fantásticas, "entre hombres que adoran la cobra y la vaca", conoció Pablo Neruda a la tan bella como peligrosa Josie Bliss, una nativa que sin embargo vestía a la manera inglesa. Tras visitar en su compañía los más exóticos rincones de aquellas tierras, se trasladó a vivir a casa de ella, pero pronto la muchacha trocó su dulzura en celos, y la vida de la pareja se hizo intolerable. "Sentía ternura hacia sus pies desnudos", escribió el escritor, pero también contó cómo Josie le escondía las cartas y cómo, en una ocasión, se despertó sobresaltado y la encontró vestida de blanco, al otro lado del mosquitero, tenebrosa, blandiendo un cuchillo mortífero y sin determinarse a asestar el golpe fatal: "Cuando te mueras se acabarán mis temores", balbuceó con amargura la mujer enferma.

Asustado, Pablo Neruda no tardó en huir de aquella situación que cada vez se volvía más amenazante, y cuando recibió un telegrama en el que se le comunicaba su traslado a Ceilán, preparó el viaje en el más absoluto secreto y se marchó sin despedirse, abandonando en el desolado hogar de Josie sus ropas y sus libros.

Ejerció durante un año de cónsul en Colombo (Ceilán, actual Sri Lanka) y en 1929 fue trasladado a Singapur. Su inquietud por las culturas indostaníes y la política lo llevó a asistir al Congreso Panhindú, celebrado en Calcuta en 1929. En 1930, Pablo Neruda se casó con María Antonieta Hagenaar, una joven holandesa con la que regresó a Chile dos años después y que le dio una hija, Malva Marina, el 4 de octubre de 1934. Ese mismo año, y tras haber conocido a Federico García Lorca en Buenos Aires, se trasladó a España para hacerse cargo del consulado chileno en Barcelona. En España desarrolló una intensa actividad cultural y conoció a poetas de la generación del 27 como Miguel Hernández, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre o Manuel Altolaguirre.

Neruda en España

Su integración en aquel Madrid pletórico de pasiones políticas se acrecentó al año siguiente, pues en febrero de 1935 se hizo cargo del consulado de Chile en la capital española. En Madrid apareció aquel año la revista literaria Caballo Verde para la Poesía, dirigida por el poeta. También allí dio a la imprenta una de sus obras más célebres, Residencia en la Tierra, y conoció a su segunda esposa, Delia del Carril.

La trayectoria española de Neruda tomó tintes dramáticos cuando el 18 de julio de 1936 dio comienzo la terrible guerra civil que enfrentó a "las dos Españas". Uno de los primeros hechos sangrientos de aquella lucha fue el fusilamiento de Federico García Lorca. Abandonó la península Ibérica en pleno conflicto bélico y se dirigió a París, desde donde participó activamente en actos de solidaridad con la República y el pueblo español. Tras su regreso a Chile, en 1937, prosiguió su actividad combativa con la publicación de España en el corazón.

En 1938, Ediciones Ercilla dio a la luz una recopilación de sus obras. Aquel año falleció su padre en Temuco y poco después, su madrastra. En octubre triunfó en las elecciones generales chilenas el Frente Popular. Mientras, en Cataluña, se editaba España en el corazón.

La Guerra Civil española concluyó en 1939 con la derrota de los republicanos. Neruda solicitó, y obtuvo, el nombramiento de cónsul para la inmigración española. Con la idea de ayudar en lo posible a los derrotados, viajó a París y desde allí organizó una expedición de españoles a bordo del vapor Winnipeg que llegó a Valparaíso a finales de año. El poeta regresó de nuevo a Chile en 1940, cuando ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial, pero permaneció poco tiempo en su país, pues en agosto se incorporó a un nuevo destino diplomático, el consulado general de Chile en México. Desde allí viajó a Cuba. En 1942 publicó América, no invoco tu nombre en vano, que después fue incorporado al Canto general; ese año sufrió la pérdida de su hija, Malva Marina, que falleció en Europa.

Política, exilio y reconocimiento

A partir de 1946, su actividad política se desarrollaría en su propia patria, donde fue elegido senador de la República por las provincias de Tarapacá y Antofagasta. Ese mismo año obtuvo también en Chile el Premio Nacional de Literatura, pero no tardarían en complicársele las cosas cuando hizo pública su enérgica protesta por la persecución desencadenada contra los sindicatos por el presidente González Videla. La lectura ante el Senado de su alegato Yo acuso motivó que se ordenara su detención y sólo gracias al refugio que le ofrecieron sus allegados logró Neruda evitarla y salir del país el 24 de febrero de 1949.

Durante el tiempo en que estuvo oculto preparó otra de sus obras mayores, Canto general, que, aparte de distribuirse clandestinamente en Chile, se editará en México en 1950 con ilustraciones de los grandes muralistas Siqueiros y Diego Rivera, poco antes de que se le conceda, junto a Picasso y al poeta turco Nazim Hikmet, el Premio Internacional de la Paz. Comienza entonces un doloroso destierro, cuya tristeza apenas puede ser enjugada por los numerosos homenajes, calurosas recepciones e importantes galardones con que se reconocen sus méritos como poeta y como hombre íntegro. En 1951 inició un viaje por Italia, país en el que fijó su residencia al año siguiente. En Capri escribió Las uvas y el viento. Después de un viaje por Europa, al ser revocada su orden de detención en Chile, pudo regresar a su casa en agosto del 1952. Su retorno fue motivo de múltiples homenajes públicos. En este periodo difícil del destierro había venido en su auxilio una mujer, la que sería su compañera hasta su muerte: Matilde Urrutia.


En Italia con Matilde Urrutia

Los años siguientes fueron de permanencia en Chile. Organizó en Santiago el Congreso Continental de Cultura, al que acudieron notables personalidades como Diego Rivera, Jorge Amado y Nicolás Guillén. Dictó conferencias en la Universidad de Chile, institución a la que hizo donación de su biblioteca personal. Esta relación con la Universidad dio origen a la creación de la Fundación Neruda para el Desarrollo de la Poesía. En su vida privada fueron tiempos agitados, pues se separó en 1956 de Delia del Carril para unirse sentimentalmente con Matilde Urrutia, que fue a vivir a su nueva casa, La Chascona. Sus obras seguían apareciendo a buen ritmo, con publicaciones intermitentes, en Buenos Aires por Losada y en Santiago por Nascimento: Viajes, Nuevas odas elementales y Oda a la tipografía, entre otras. En 1957 Losada publicó sus Obras completas en papel biblia y, en los años sucesivos, Cien sonetos de amor, Tercer libro de las odas y Navegaciones y regresos. En 1958 aparece editada otra de sus obras más notables, una de las preferidas del poeta, Estravagario. "Por su irreverencia (escribió Neruda) es mi libro más íntimo".

El incansable viajero sintió de nuevo la llamada de Europa y en 1965 se trasladó a ese continente, donde recibió nuevos honores. La Universidad de Oxford le nombró doctor honoris causa en Filosofía y Letras. En Hungría se entrevistó con Miguel Ángel Asturias. En 1966 viajó a Estados Unidos invitado a la reunión del Pen Club. Realizó ese año una interesante incursión en el arte dramático con su obra Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, que fue estrenada en Santiago en 1967 por el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile.

La vinculación de Neruda con la política tuvo su punto culminante en el año 1970, cuando el Partido Comunista lo designó candidato a la presidencia de Chile, pero el poeta no dudó en renunciar para dar todo su apoyo a Salvador Allende, a quien secundó decididamente en su campaña electoral. Llegado al poder el gobierno de Unidad Popular en 1970, recibió el nombramiento de embajador en París.


Neruda con Salvador Allende y su
biógrafo, Volodia Teitelboim


En 1971, Pablo Neruda se convirtió en el tercer escritor latinoamericano y en el segundo chileno que obtenía el Premio Nobel de Literatura, pero su encumbramiento literario no le impidió continuar activamente en la defensa de los intereses chilenos. En Nueva York, aprovechando la reunión del Pen Club, denunció el bloqueo estadounidense contra Chile. Tras renunciar a su cargo de embajador en Francia, regresó a Santiago, donde fue pública y multitudinariamente homenajeado en el Estadio Nacional.

En la cúspide de la fama y del reconocimiento también lo esperaban horas amargas. En 1973, el 11 de septiembre, fue sorprendido por el golpe militar contra el presidente Salvador Allende. Profundamente afectado por la nueva situación, no pudo resistir la tragedia y el 23 de septiembre murió en Santiago. El mundo no tardó en enterarse, entre la indignación, el estupor y la impotencia, de que sus casas de Valparaíso y de Santiago habían sido brutalmente saqueadas y destruidas. Sus funerales se desarrollaron en medio de una gran tensión política. Tras su muerte vieron la luz los poemarios que había escrito antes de morir: Jardín de invierno, 2000, El corazón amarillo, Libro de las preguntas, Elegía y Defectos escogidos, todas ellos editadas por Losada en Buenos Aires en 1974. En Barcelona apareció su última obra, la autobiografía Confieso que he vivido.


MARIO VARGAS LLOSA / BIOGRAFÍA






(Arequipa, Perú, 1936) Escritor peruano. Mario Vargas Llosa pasó su infancia entre Cochabamba (Bolivia) y las ciudades peruanas de Piura y Lima.

A los dieciséis años inició su carrera literaria y periodística con el estreno del drama La huida del Inca (1952). Poco después ingresó en la Universidad de San Marcos de Lima, donde cursó estudios de literatura. Viajó a Europa, donde empezó a trabajar en la Radio Televisión Francesa y fue profesor en el Queen Mary College de Londres.

Vargas Llosa publicó su primera obra, Los jefes (1959), con veintitrés años apenas, y con la novela La ciudad y los perros (1962) se ganó ya un prestigio entre los escritores que por aquel entonces gestaban el inminente «boom» literario iberoamericano. Estableció su residencia primero en París y luego en Londres (1867), de donde se trasladó a Washington y Puerto Rico.

Su madurez literaria llegó con La casa verde (1966), verdadera exhibición de virtuosismo literario, cuya prosa integra abundantes elementos experimentales, tales como la mezcla de diálogo y descripción y la combinación de acciones y tiempos diversos, recursos que empleó también en parte en Los cachorros (1967) y en Conversación en la catedral (1969), áspero retrato de la dictadura peruana de Manuel Odría.

En su quehacer novelístico posterior destacan Pantaleón y las visitadoras (1973), La tía Julia y el escribidor (1977), La guerra del fin del mundo (1981), en la que aborda la problemática social y religiosa de Iberoamérica, y ¿Quién mató a Palomino Moreno? (1986), basada en una investigación policial.

La labor de Mario Vargas Llosa como crítico literario se refleja en sus ensayos García Márquez: historia de un deicidio y La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary (1975). En 1976, con José María Gutierrez, codirigió la versión cinematográfica de su novela Pantaleón y las visitadoras.

En 1977 fue nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua y profesor de la cátedra Simón Bolívar en Cambridge. Impulsor del partido Frente Democrático, Mario Vargas Llosa se presentó como cabeza de lista en las elecciones peruanas de 1990, en las que fue derrotado por Alberto Fujimori.

Otras obras suyas son La señorita de Tacna (1981), Contra viento y marea (1983), Historia de Mayta (1984) y El hablador (1988). En 1994 recopiló sus colaboraciones periodísticas en Desafío a la libertad y en 1997 apareció su novela erótica Los cuadernos de don Rigoberto, en la misma línea de su anterior Elogio de la madrastra (1988). Obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1986, el Premio Planeta de 1993 por Lituma en los Andes y el Premio Cervantes en 1995. Desde 1984 es miembro de la Real Academia Española.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ/ BIOGRAFÍA



E escritor Gabriel García Márquez nació en Aracataca (Magdalena), el 6 de marzo de 1927. Creció como niño único entre sus abuelos maternos y sus tías, pues sus padres, el telegrafista Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez, se fueron a vivir, cuando Gabriel sólo contaba con cinco años, a la población de Sucre, donde don Gabriel Eligio montó una farmacia y donde tuvieron a la mayoría de sus once hijos.

Los abuelos eran dos personajes bien particulares y marcaron el periplo literario del futuro Nobel: el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días, le contaba al pequeño Gabriel infinidad de historias de su juventud y de las guerras civiles del siglo XIX, lo llevaba al circo y al cine, y fue su cordón umbilical con la historia y con la realidad. Doña Tranquilina Iguarán, su cegatona abuela, se la pasaba siempre contando fábulas y leyendas familiares, mientras organizaba la vida de los miembros de la casa de acuerdo con los mensajes que recibía en sueños: ella fue la fuente de la visión mágica, supersticiosa y sobrenatural de la realidad. Entre sus tías la que más lo marcó fue Francisca, quien tejió su propio sudario para dar fin a su vida.

Gabriel García Márquez aprendió a escribir a los cinco años, en el colegio Montessori de Aracataca, con la joven y bella profesora Rosa Elena Fergusson, de quien se enamoró: fue la primera mujer que lo perturbó. Cada vez que se le acercaba, le daban ganas de besarla: le inculcó el gusto de ir a la escuela, sólo por verla, además de la puntualidad y de escribir una cuartilla sin borrador.


Gabriel García Márquez

En ese colegio permaneció hasta 1936, cuando murió el abuelo y tuvo que irse a vivir con sus padres al sabanero y fluvial puerto de Sucre, de donde salió para estudiar interno en el colegio San José, de Barranquilla, donde a la edad de diez años ya escribía versos humorísticos. En 1940, gracias a una beca, ingresó en el internado del Liceo Nacional de Zipaquirá, una experiencia realmente traumática: el frío del internado de la Ciudad de la Sal lo ponía melancólico, triste. Permaneció siempre con un enorme saco de lana, y nunca sacaba las manos por fuera de sus mangas, pues le tenía pánico al frío.

Sin embargo, a las historias, fábulas y leyendas que le contaron sus abuelos, sumó una experiencia vital que años más tarde sería temática de la novela escrita después de recibir el premio Nobel: el recorrido del río Magdalena en barco de vapor. En Zipaquirá tuvo como profesor de literatura, entre 1944 y 1946, a Carlos Julio Calderón Hermida, a quien en 1955, cuando publicó La hojarasca, le obsequió con la siguiente dedicatoria: "A mi profesor Carlos Julio Calderón Hermida, a quien se le metió en la cabeza esa vaina de que yo escribiera". Ocho meses antes de la entrega del Nobel, en la columna que publicaba en quince periódicos de todo el mundo, García Márquez declaró que Calderón Hermida era "el profesor ideal de Literatura".

En los años de estudiante en Zipaquirá, Gabriel García Márquez se dedicaba a pintar gatos, burros y rosas, y a hacer caricaturas del rector y demás compañeros de curso. En 1945 escribió unos sonetos y poemas octosílabos inspirados en una novia que tenía: son uno de los pocos intentos del escritor por versificar. En 1946 terminó sus estudios secundarios con magníficas calificaciones.

Estudiante de leyes

En 1947, presionado por sus padres, se trasladó a Bogotá a estudiar derecho en la Universidad Nacional, donde tuvo como profesor a Alfonso López Michelsen y donde se hizo amigo de Camilo Torres Restrepo. La capital del país fue para García Márquez la ciudad del mundo (y las conoce casi todas) que más lo impresionó, pues era una ciudad gris, fría, donde todo el mundo se vestía con ropa muy abrigada y negra. Al igual que en Zipaquirá, García Márquez se llegó a sentir como un extraño, en un país distinto al suyo: Bogotá era entonces "una ciudad colonial, (...) de gentes introvertidas y silenciosas, todo lo contrario al Caribe, en donde la gente sentía la presencia de otros seres fenomenales aunque éstos no estuvieran allí".

El estudio de leyes no era propiamente su pasión, pero logró consolidar su vocación de escritor, pues el 13 de septiembre de 1947 se publicó su primer cuento, La tercera resignación, en el suplemento Fin de Semana, nº 80, de El Espectador, dirigido por Eduardo Zalamea Borda (Ulises), quien en la presentación del relato escribió que García Márquez era el nuevo genio de la literatura colombiana; las ilustraciones del cuento estuvieron a cargo de Hernán Merino. A las pocas semanas apareció un segundo cuento: Eva está dentro de un gato.

En la Universidad Nacional permaneció sólo hasta el 9 de abril de 1948, pues, a consecuencia del "Bogotazo", la Universidad se cerró indefinidamente. García Márquez perdió muchos libros y manuscritos en el incendio de la pensión donde vivía y se vio obligado a pedir traslado a la Universidad de Cartagena, donde siguió siendo un alumno irregular. Nunca se graduó, pero inició una de sus principales actividades periodísticas: la de columnista. Manuel Zapata Olivella le consiguió una columna diaria en el recién fundado periódico El Universal.

El Grupo de Barranquilla

A principios de los años cuarenta comenzó a gestarse en Barranquilla una especie de asociación de amigos de la literatura que se llamó el Grupo de Barranquilla; su cabeza rectora era don Ramón Vinyes. El "sabio catalán", dueño de una librería en la que se vendía lo mejor de la literatura española, italiana, francesa e inglesa, orientaba al grupo en las lecturas, analizaba autores, desmontaba obras y las volvía a armar, lo que permitía descubrir los trucos de que se servían los novelistas. La otra cabeza era José Félix Fuenmayor, que proponía los temas y enseñaba a los jóvenes escritores en ciernes (Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas, entre otros) la manera de no caer en lo folclórico.

Gabriel García Márquez se vinculó a ese grupo. Al principio viajaba desde Cartagena a Barranquilla cada vez que podía. Luego, gracias a una neumonía que le obligó a recluirse en Sucre, cambió su trabajo en El Universal por una columna diaria en El Heraldo de Barranquilla, que apareció a partir de enero de 1950 bajo el encabezado de "La girafa" y firmada por "Septimus".


Con su hijo y su esposa

En el periódico barranquillero trabajaban Cepeda Samudio, Vargas y Fuenmayor. García Márquez escribía, leía y discutía todos los días con los tres redactores; el inseparable cuarteto se reunía a diario en la librería del "sabio catalán" o se iba a los cafés a beber cerveza y ron hasta altas horas de la madrugada. Polemizaban a grito herido sobre literatura, o sobre sus propios trabajos, que los cuatro leían. Hacían la disección de las obras de Defoe, Dos Passos, Camus, Virginia Woolf y William Faulkner, escritor este último de gran influencia en la literatura de ficción de América Latina y muy especialmente en la de García Márquez, como él mismo reconoció en su famoso discurso "La soledad de América Latina", que pronunció con motivo de la entrega del premio Nobel en 1982: William Faulkner había sido su maestro. Sin embargo, García Márquez nunca fue un crítico, ni un teórico literario, actividades que, además, no son de su predilección: él prefirió y prefiere contar historias.

En esa época del Grupo de Barranquilla, García Márquez leyó a los grandes escritores rusos, ingleses y norteamericanos, y perfeccionó su estilo directo de periodista, pero también, en compañía de sus tres inseparables amigos, analizó con cuidado el nuevo periodismo norteamericano. La vida de esos años fue de completo desenfreno y locura. Fueron los tiempos de La Cueva, un bar que pertenecía al dentista Eduardo Vila Fuenmayor y que se convirtió en un sitio mitológico en el que se reunían los miembros del Grupo de Barranquilla a hacer locuras: todo era posible allí, hasta las trompadas entre ellos mismos.

También fue la época en que vivía en pensiones de mala muerte, como El Rascacielos, edificio de cuatro pisos, ubicado en la calle del Crimen, que alojaba también un prostíbulo. Muchas veces no tenía el peso con cincuenta para pasar la noche; entonces le daba al encargado sus mamotretos, los borradores de La hojarasca, y le decía: "Quédate con estos mamotretos, que valen más que la vida mía. Por la mañana te traigo plata y me los devuelves".

Los miembros del Grupo de Barranquilla fundaron un periódico de vida muy fugaz, Crónica, que según ellos sirvió para dar rienda suelta a sus inquietudes intelectuales. El director era Alfonso Fuenmayor, el jefe de redacción Gabriel García Márquez, el ilustrador Alejandro Obregón, y sus colaboradores fueron, entre otros, Julio Mario Santo domingo, Meira del Mar, Benjamín Sarta, Juan B. Fernández y Gonzalo González.

Periodismo y literatura

A principios de 1950, cuando ya tenía muy adelantada su primera novela, titulada entonces La casa, acompañó a doña Luisa Santiaga al pequeño, caliente y polvoriento Aracataca, con el fin de vender la vieja casa en donde él se había criado. Comprendió entonces que estaba escribiendo una novela falsa, pues su pueblo no era siquiera una sombra de lo que había conocido en su niñez; a la obra en curso le cambió el título por La hojarasca, y el pueblo ya no fue Aracataca, sino Macondo, en honor de los corpulentos árboles de la familia de las bombáceas, comunes en la región y semejantes a las ceibas, que alcanzan una altura de entre treinta y cuarenta metros.

En febrero de 1954 García Márquez se integró en la redacción de El Espectador, donde inicialmente se convirtió en el primer columnista de cine del periodismo colombiano, y luego en brillante cronista y reportero. El año siguiente apareció en Bogotá el primer número de la revista Mito, bajo la dirección de Jorge Gaitán Durán.

Duró sólo siete años, pero fueron suficientes, por la profunda influencia que ejerció en la vida cultural colombiana, para considerar que Mito señala el momento de la aparición de la modernidad en la historia intelectual del país, pues jugó un papel definitivo en la sociedad y cultura colombianas: desde un principio se ubicó en la contemporaneidad y en la cultura crítica. Gabriel García Márquez publicó dos trabajos en la revista: un capítulo de La hojarasca, el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo (1955), y El coronel no tiene quien le escriba (1958). En realidad, el escritor siempre ha considerado que Mito fue trascendental; en alguna ocasión dijo a Pedro Gómez Valderrama: "En Mito comenzaron las cosas".

En ese año de 1955, García Márquez ganó el primer premio en el concurso de la Asociación de Escritores y Artistas; publicó La hojarasca y un extenso reportaje, por entregas, Relato de un náufrago, el cual fue censurado por el régimen del general Gustavo Rojas Pinilla, por lo que las directivas de El Espectador decidieron que Gabriel García Márquez saliera del país rumbo a Ginebra, para cubrir la conferencia de los Cuatro Grandes, y luego a Roma, donde el papa Pío XII aparentemente agonizaba. En la capital italiana asistió, por unas semanas, al Centro Sperimentale di Cinema.

Rondando por el mundo

Cuatro años estuvo ausente de Colombia. Vivió una larga temporada en París, y recorrió Polonia y Hungría, la República Democrática Alemana, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Continuó como corresponsal de El Espectador, aunque en precarias condiciones, pues si bien escribió dos novelas, El coronel no tiene quien le escriba y La mala hora, vivía pobre a morir, esperando el giro mensual que El Espectador debía enviar pero que demoraba debido a las dificultades del diario con el régimen de Rojas Pinilla. Esta situación se refleja en El coronel, donde se relata la desesperanza de un viejo oficial de la guerra de los Mil Días aguardando la carta oficial que había de anunciarle la pensión de retiro a que tiene derecho. Además, fue corresponsal de El Independiente, cuando El Espectador fue clausurado por la dictadura, y colaboró también con la revista venezolana Élite y la colombianísima Cromos.

Su estancia en Europa le permitió a García Márquez ver América Latina desde otra perspectiva. Le señaló las diferencias entre los distintos países latinoamericanos, y tomó además mucho material para escribir cuentos acerca de los latinos que vivían en la ciudad luz. Aprendió a desconfiar de los intelectuales franceses, de sus abstracciones y esquemáticos juegos mentales, y se dio cuenta de que Europa era un continente viejo, en decadencia, mientras que América, y en especial Latinoamérica, era lo nuevo, la renovación, lo vivo.

A finales de 1957 fue vinculado a la revista Momento y viajó a Venezuela, donde pudo ser testigo de los últimos momentos de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. En marzo de 1958, contrajo matrimonio en Barranquilla con Mercedes Barcha, unión de la que nacieron dos hijos: Rodrigo (1959), bautizado en la Clínica Palermo de Bogotá por Camilo Torres Restrepo, y Gonzalo (1962). Al poco tiempo de su matrimonio, de regreso a Venezuela, tuvo que dejar su cargo en Momento y asumir un extenuante trabajo en Venezuela Gráfica, sin dejar de colaborar ocasionalmente en Élite.

Pese a tener poco tiempo para escribir, su cuento Un día después del sábado fue premiado. En 1959 fue nombrado director de la recién creada agencia de noticias cubana Prensa Latina. En 1960 vivió seis meses en Cuba y al año siguiente fue trasladado a Nueva York, pero tuvo grandes problemas con los cubanos exiliados y finalmente renunció. Después de recorrer el sur de Estados Unidos se fue a vivir a México. No sobra decir que, luego de esa estadía en Estados Unidos, el gobierno de ese país le denegó el visado de entrada, porque, según las autoridades, García Márquez estaba afiliado al partido comunista. Sólo en 1971, cuando la Universidad de Columbia le otorgó el título de doctor honoris causa, le dieron un visado, aunque condicionado.


Con el poeta cubano Eliseo Diego

Recién llegado a México, donde García Márquez ha vivido muchos años de su vida, se dedicó a escribir guiones de cine y durante dos años (1961-1963) publicó en las revistas La Familia y Sucesos, de las cuales fue director. De sus intentos cinematográficos el más exitoso fue El gallo de oro (1963), basado en un cuento del mismo nombre escrito por Juan Rulfo, y que García Márquez adaptó con el también escritor Carlos Fuentes. El año anterior había obtenido el premio Esso de Novela Colombiana con La mala hora.

La consagración

Un día de 1966 en que se dirigía desde Ciudad de México al balneario de Acapulco, Gabriel García Márquez tuvo la repentina visión de la novela que durante 17 años venía rumiando: consideró que ya la tenía madura, se sentó a la máquina y durante 18 meses seguidos trabajó ocho y más horas diarias, mientras que su esposa se ocupaba del sostenimiento de la casa.

En 1967 apareció Cien años de soledad, novela cuyo universo es el tiempo cíclico, en el que suceden historias fantásticas: pestes de insomnio, diluvios, fertilidad desmedida, levitaciones... Es una gran metáfora en la que, a la vez que se narra la historia de las generaciones de los Buendía en el mundo mágico de Macondo, desde la fundación del pueblo hasta la completa extinción de la estirpe, se cuenta de manera insuperable la historia colombiana desde después del Libertador hasta los años treinta del presente siglo. De ese libro Pablo Neruda, el gran poeta chileno, opinó: "Es la mejor novela que se ha escrito en castellano después del Quijote". Con tan calificado concepto se ha dicho todo: el libro no sólo es la opus magnum de García Márquez, sino que constituye un hito en Latinoamérica, como uno de los libros que más traducciones tiene, treinta idiomas por lo menos, y que mayores ventas ha logrado, convirtiéndose en un verdadero bestseller mundial.

Después del éxito de Cien años de soledad, García Márquez se estableció en Barcelona y pasó temporadas en Bogotá, México, Cartagena y La Habana. Durante las tres décadas transcurridas, ha escrito cuatro novelas más, se han publicado tres volúmenes de cuentos y dos relatos, así como importantes recopilaciones de su producción periodística y narrativa.


En una imagen tomada en Bogotá, 1972

Varios elementos marcan ese periplo: se profesionalizó como escritor literario, y sólo después de casi 23 años reanudó sus colaboraciones en El Espectador. En 1985 cambió la máquina de escribir por el computador. Su esposa Mercedes Barcha siempre ha colocado un ramo de rosas amarillas en su mesa de trabajo, flores que García Márquez considera de buena suerte. Un vigilante autorretrato de Alejandro Obregón, que el pintor le regaló y que quiso matar en una noche de locos con cinco tiros del calibre 38, preside su estudio. Finalmente, dos de sus compañeros periodísticos, Álvaro Cepeda Samudio y Germán Vargas Cantillo, murieron, cumpliendo cierta predicción escrita en Cien años de soledad.

Premio Nobel de Literatura

En la madrugada del 21 de octubre de 1982, García Márquez recibió en México una noticia que hacía ya mucho tiempo esperaba por esas fechas: la Academia Sueca le otorgó el ansiado premio Nobel de Literatura. Por ese entonces se hallaba exiliado en México, pues el 26 de marzo de 1981 había tenido que salir de Colombia, ya que el ejército colombiano quería detenerlo por una supuesta vinculación con el movimiento M-19 y porque durante cinco años había mantenido la revista Alternativa, de corte socialista.

La concesión del Nobel fue todo un acontecimiento cultural en Colombia y Latinoamérica. El escritor Juan Rulfo opinó: "Por primera vez después de muchos años se ha dado un premio de literatura justo". La ceremonia de entrega del Nobel se celebró en Estocolmo, los días 8, 9 y 10 de diciembre; según se supo después, disputó el galardón con Graham Greene y Gunther Grass.

Dos actos confirmaron el profundo sentimiento latinoamericano de García Márquez: a la entrega del premio fue vestido con un clásico e impecable liquiliqui de lino blanco, por ser el traje que usó su abuelo y que usaban los coroneles de las guerras civiles, y que seguía siendo de etiqueta en el Caribe continental. Con el discurso "La soledad de América Latina" (que leyó el miércoles 8 de diciembre de 1982 ante la Academia Sueca en pleno y ante cuatrocientos invitados y que fue traducido simultáneamente a ocho idiomas), intentó romper los moldes o frases gastadas con que tradicionalmente Europa se ha referido a Latinoamérica, y denunció la falta de atención de las superpotencias por el continente. Dio a entender cómo los europeos se han equivocado en su posición frente a las Américas, y se han quedado tan sólo con la carga de maravilla y magia que se ha asociado siempre a esta parte del mundo. Sugirió cambiar ese punto de vista mediante la creación de una nueva y gran utopía, la vida, que es a su vez la respuesta de Latinoamérica a su propia trayectoria de muerte.

El discurso es una auténtica pieza literaria de gran estilo y de hondo contenido americanista, una hermosa manifestación de personalidad nacionalista, de fe en los destinos del continente y de sus pueblos. Confirmó asimismo su compromiso con Latinoamérica, convencido desde siempre de que el subdesarrollo total, integral, afecta todos los elementos de la vida latinoamericana. Por lo tanto, los escritores de esta parte del mundo deben estar comprometidos con la realidad social total.



Con motivo de la entrega del Nobel, el gobierno colombiano, presidido por Belisario Betancur, programó una vistosa presentación folclórica en Estocolmo. Además, adelantó una emisión de sellos con la efigie de García Márquez dibujada por el pintor Juan Antonio Roda, con diseño de Dickens Castro y texto de Guillermo Angulo, a propósito de la cual el Nobel colombiano expresó: "El sueño de mi vida es que esta estampilla sólo lleve cartas de amor".

Desde que se conoció la noticia de la obtención del ambicionado premio, el asedio de periodistas y medios de comunicación fue permanente y los compromisos se multiplicaron. Sin embargo, en marzo de 1983 Gabo regresó a Colombia. En Cartagena lo esperaban doña Luisa Santiaga Márquez de García, en su casa del Callejón de Santa Clara, en el tradicional barrio de Manga, con un suculento sancocho de tres carnes (salada, cerdo y gallina) y abundante dulce de guayaba.

Después del Nobel, García Márquez se ratificó como figura rectora de la cultura nacional, latinoamericana y mundial. Sus conceptos sobre diferentes temas ejercieron fuerte influencia. Durante el gobierno de César Gaviria Trujillo (1990-1994), junto con otros sabios como Manuel Elkin Patarroyo, Rodolfo Llinás y el historiador Marco Palacios, formó parte de la comisión encargada de diseñar una estrategia nacional para la ciencia, la investigación y la cultura. Pero, quizás, una de sus más valientes actitudes ha sido el apoyo permanente a la revolución cubana y a Fidel Castro, la defensa del régimen socialista impuesto en la isla y su rechazo al bloqueo norteamericano, que ha servido para que otros países apoyen de alguna manera a Cuba y que ha evitado mayores intervenciones de los estadounidenses.

Tras años de silencio, en 2002 García Márquez presentó la primera parte de sus memorias, Vivir para contarla, en la que repasa los primeros treinta años de su vida. La publicación de esta obra supuso un acontecimiento editorial, con el lanzamiento simultáneo de la primera edición (un millón de ejemplares) en todos los países hispanohablantes. En 2004 vio la luz su novela Memorias de mis putas tristes.

EL SECRETO QUE NO REVELARÉ / Salomón Borrasca






Si estuviera a mi lado no podría
repetirte las frases que marqué,
en las hojas cuarteadas de ese libro
en que se ha convertido mi pared.

Si supieras las cosas que te escribo
en las cartas que nunca te enviaré
y en el diario que sirve de testigo
del secreto que no te revelé.

Si algún día volvieras a mi lado
sonreiría sirviéndote un café,
yo sabría el dolor disimularlo
pues contarte el secreto para qué...

Salomón Borrasca

LABIOS DE SEDA / Salomón Borrasca








labios de seda,
silvestres como violetas
y tímidos como pájaros.
Varias noche los tuve cerca,
tan cerca que pude olerlos
alían a sándalo,
mi lengua hambrienta se los bebió bajo las albas.
Eran salvajes como ella,
como sus quince años,
eran vampiros en mi vagina
que con mi orgasmo se alimentaban,
eran perversos como las calles que recorría
y eran muy dulces cuando me amaban.
Labios de seda
que extraviaron mis deseos.

SALOMÓN BORRASCA

NUEVA POESÍA RUSA / Por Jorge Bustamante García





El poeta y ensayista Jorge Bustamente ha publicado uno de los ensayos más interesante de la nueva poética rusa, lo cierto es que en Rusia hay muy pocos blogs de poesía nueva, este es el medio obligado por el cual los amantes de la lírica nos damos cuenta hoy en día qué sucede con la literatura de cada país.


FUENTE: JORGE BUSTAMANTE GARCÍA

Presentamos aquí a quince poetas rusos, nacidos entre 1946 y 1977, que son apenas la punta del iceberg poético que bulle con toda intensidad y diversidad en la lengua de Pushkin en las últimas décadas. Hace casi cuarenta años en Rusia, en enero de 1965, un grupo de jóvenes poetas y pintores conformaron la Joven Sociedad de los Genios: escribían manifiestos, renegaban contra los escritores de las generaciones anteriores, escandalizaban por su irreverencia y caían más en los separos de la policía que en las páginas de las revistas literarias. Escribían desde la marginación, tanto vivencial como literaria, mientras la poesía "oficial" se degradaba sin remedio. Paradójicamente, esta circunstancia de marginación les dio una total libertad creativa y entre ellos aparecieron varios poetas muy talentosos que, años después, en mucho darían el tono de la producción poética. Cuenta en un reciente ensayo Alekséi Aliojin, director de Arion, la más importante revista de poesía que se publica actualmente en Rusia, que:

los primeros en aparecer fueron los metametaforistas Alekséi Párchikov, Alexandr Eremenko, Iván Zhdánov y los próximos a ellos, Yuri Arábov y Nina Iskrenko. Hablar de su propuesta estética ("metametáfora", "metarrealidad", como la base de un nuevo lenguaje poético) es sumamente difícil, ya que los propios miembros del grupo tenían ideas muy diversas sobre ella. Los unía una notoria (en aquel momento resonante y divertida) complejidad (aunque en diferentes autores este aspecto tenía, por lo visto, diversas fuentes —desde la poética del Mandelstam tardío hasta el surrealismo—), aunada a una inesperada combinación de ironía abierta y actual, lo que en la etapa temprana de la perestroika sonaba no menos fresco y encantador.

Uno de los principales representantes de la Joven Sociedad de los Genios fue Leonid Gubánov, nacido en 1946 y muerto en 1983 en circunstancias un tanto oscuras. Su único libro de poemas, Un ángel en la nieve, apareció diez años después de su muerte. En vida, el autor vio publicadas únicamente doce líneas en la revista Juventud. Comenta Evgeni Evtushenko, en su monumental antología de la poesía rusa Las estrofas del siglo, que Un ángel en la nieve "encierra una propuesta, pero también un destino poético. Semejantes al delirio, versos de Gubánov como '¡Rechazo el paraíso donde la prostituta es la luz!/ Elijo el infierno, donde hay un ángel en la nieve', zumban con mil sonidos concretos al oído y las imágenes brincan por el aire, libres y leves, como el sueño". El talento desbordado y desigual de Gubánov era como un río tempestuoso, que arrastra en su corriente tanto las gravas, los cantos rodados y las arenas, como las esporádicas pepitas de oro, lo que en poesía corresponde a los verdaderos hallazgos.
Otros poetas de esta generación, como Yuri Kublanovski, Alekséi Tsvétkov y Lev Rubinshtein, emigraron antes del fin de la Unión Soviética y luego han regresado a una Rusia que se dice distinta, pero que al fin y al cabo conserva sus infinitos problemas desde los tiempos del zarismo y el socialismo. Kublanovski emigró en 1982 y regresó en 1991. En la emigración publicó varios libros de poemas, alguno de ellos prologado por Joseph Brodski. El verso de Kublanovski es preciso, aguzado, pulido, muy a lo Mandelstam, pero con la diferencia de que posee una gran carga de ironía que a veces se convierte, paradójicamente, en indefenso sentimentalismo. Por su parte, a Tsvétkov —traductor de Nabókov al ruso y doctorado en literatura por la Universidad de Michigan con una curiosa tesis sobre La lengua de Platónov— le interesa, en su poesía, la perfección de la forma y los alcances de la agudeza. En cambio Lev Rubinshtein siempre ha afirmado que escribe poesía no importa cómo, lo que importa es que es diferente. Aunque no escribe con rima (lo que en poesía rusa es casi inevitable), por alguna razón aparece siempre en sus textos la poesía. En este poeta hay una capacidad estética condicionada por la época, por la estructura del lenguaje y la mentalidad actual.
Una de las voces más brillantes de la nueva poesía rusa fue, sin duda, Nina Iskrenko (1951-1995). Esta vanguardista, nutrida en lo mejor de la tradición futurista rusa, gustaba de romper los cánones y los estereotipos, infringía ciertas tradiciones que le sabían insípidas, pero en su iconoclasia nunca perdió de vista su amor hacia el mundo, hacia sus amigos, hacia la vida. Su poesía agitaba la vida de la estancada Moscú, a principios de la perestroika, cuando por primera vez los poetas más sarcásticos del underground soviético salían de los sótanos y azotaban con sus voces gruesas las calles, las buenas conciencias y las plazas. Iskrenko amaba las fiestas, los encuentros. No le gustaba, en cambio, el sentimiento melancólico y triste que percibía alrededor. Con su muerte, la obra de Nina Iskrenko comenzó a flotar rápidamente como una pluma sobre la poesía rusa actual. En sus versos, en sus poemas, era natural y espontánea, en ellos no cabían ya las discusiones sobre el formalismo, que tanto le inquietaron al principio: la forma de sus versos era como la forma de su vida, una manera de moverse y respirar.
La obra de los poetas del Siglo de Plata, como Blok, Jlébnikov, Ajmátova, Tsvetáieva, Jodassievich, Pasternak y muchos otros, ha influido decididamente en los autores de las nuevas generaciones (curiosamente, el que menos ha dejado huella es Maiakovski, el famoso poeta de la revolución). Pero quizás el que mayor magnetismo ha ejercido sea Osip Mandelstam. Incluso en muchos poemas se hace referencia directa a este poeta, que vivió acosado y perseguido por el voraz poder autoritario y que desapareció en medio de la marginación absoluta y el asedio sin límites, contra toda esperanza. Pero no pudieron desaparecer su palabra perturbadora y ambivalente, que renació después con toda fuerza en muchos de estos poetas en el cruce de dos siglos. Un claro ejemplo es, sin duda, Iván Zhdánov, quien permite entrever que ha sido un profundo estudioso del verso mandelstamiano, con todos los avatares de su escritura cifrada, con todas sus complicaciones rítmicas y métricas. Zhdánov parece entender que Mandelstam fue un obseso de la palabra, pero también del sonido y el silencio, de la mirada y los sentidos y apuesta a seguirlo, consciente de que hablar es estar siempre en camino. El eco de Zhdánov parece llegar todavía más lejos, a un poeta más joven, Arseni Zamostiánov (1977), quien hace una celebración del "sol mandelstamiano" en un tono sobrio y decisivo: "El sol mandelstamiano inspiró y recompensó/ con su luz brillante./ En la miseria acrecienta la fortaleza y el fuego./ A su lado no temo al hambre, al frío, al bochorno ni al tifo".

AMPARO ROMERO VÁSQUEZ







La poeta Amparo Romero Vásquez, directora de la Fundación de Poetas Vallecaucanos, es una de las promotoras de la poesía más dinámicas que tiene el occidente colombiano. Su poesía se está abriendo espacio en el anchuroso firmamento de la poética colombiana.

MEDARDO ARIAS SATIZABAL








A mi juicio Arias Satizábal es el poeta más valiosos del occidente colombiano. Conozco su poesía hace casi tres décadas y no me canso de leerlo, no obstante que su producción es escasa. Lamento que le dedique más tiempo a otras actividades como el periodismo que a la poesía. Su frase "Salomón Borrasca no tiene un sólo verso que la defienda" publicada hace 25 años, se la respondo con esta: Medardo Arias no tiene un solo verso malo.

UMBERTO VALVERDE







Nacido en Cali el 3 de junio de 1947, Umberto Valverde hace parte de eso que la crítica literaria ha llamado el “posboom latinoamericano”; es compañero generacional de Óscar Collazos (1941), Fernando Vallejo (1942), Gustavo Álvarez Gardeazábal (1945), Luis Fayad (1945), Antonio Caballero (1945), Fanny Buitrago (1946), Rafael Humberto Moreno-Durán (1946), Roberto Burgos Cantor (1948) y Andrés Caicedo (1951), entre otros, que comenzaron a publicar sus obras al rededor de los años 70 del siglo pasado y a los que se les adjudica la “ruptura” con el realismo mágico, la promoción de intensos debates en las universidades en pleno auge de la Revolución Cubana y los movimientos estudiantiles del 68 y la adopción de la temática de lo urbano como una actitud generacional en la escritura.
Publicado por SALOMÓN BORRASCA en 14:22